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A pesar de contar con permisos municipales, agentes incautan combi por venta de café artesanal

Porvenir – La falta de criterio de la aduana chilena ha puesto en jaque el sueño de Fabi y Jaime, una pareja mexicana que desde hace más de tres años y medio recorre Latinoamérica a bordo de su combi, con la meta de llegar a Ushuaia, Argentina, conocido como «el fin del mundo». A escasos 500 kilómetros de alcanzar su destino final, su travesía se ha visto amenazada por una sorpresiva e injustificada intervención de las autoridades aduaneras.

 

Hasta la fecha, Fabi y Jaime han recorrido 14 países en su aventura, promoviendo el turismo local y generando intercambios culturales en cada región que visitan. Sin embargo, el pasado viernes 25 de abril, alrededor de las 15:00 horas, mientras visitaban un museo local, su vehículo fue intervenido por una patrulla de policía y dos agentes de aduanas, bajo el argumento de una supuesta infracción relacionada con la venta de café.

 

Permisos ignorados y exceso de rigor

De acuerdo con los viajeros, la fiscalización se inició debido a una denuncia sobre la venta de café desde su combi. Lo alarmante es que contaban con la autorización expresa del municipio para realizar esta actividad, un detalle que la aduana decidió ignorar. Los agentes procedieron a revisar exhaustivamente el vehículo, abriendo compartimentos y tomando fotografías, para luego declarar su «secuestro».

 

Gracias a la intervención de funcionarios municipales, se evitó que el vehículo fuera retirado de inmediato. Aduanas, tras una llamada con superiores, permitió que los viajeros retuvieran su combi bajo custodia temporal, apelando a razones humanitarias, ya que viven en ella y viajan con su mascota.

 

No obstante, la medida de incautación se mantiene vigente, y la pareja deberá presentarse el miércoles 30 de abril en Punta Arenas, donde se espera que el vehículo sea retirado de su posesión de forma definitiva.

 

Desproporción e incongruencias

El motivo de la sanción —la posesión de apenas un kilo y medio de café comprado legalmente en Chile— expone la desproporción de la medida aplicada. En lugar de una advertencia o sanción administrativa, la aduana optó por el procedimiento más severo, comprometiendo el proyecto de vida de dos viajeros que han recorrido el continente de manera respetuosa y legal.

 

Este caso revela la falta de criterio y la desconexión entre las autoridades locales, que apoyaban el emprendimiento de los viajeros, y las autoridades aduaneras nacionales, cuyo accionar rígido y desmedido impacta no solo en los individuos afectados, sino también en la imagen del país frente a la comunidad viajera internacional.

 

Solidaridad local frente al abuso burocrático

Pese a la adversidad, Fabi y Jaime han destacado la solidaridad de la comunidad local y del municipio, que les proporcionó alojamiento temporal en un albergue deportivo, donde pueden permanecer junto a su mascota en condiciones dignas mientras enfrentan el proceso.

 

«Ha sido muy duro, pero también hemos sentido el apoyo humano de la gente», compartieron a través de sus redes sociales, donde cientos de seguidores ya comenzaron a manifestar su indignación y apoyo.

 

La historia de esta pareja mexicana no solo representa una odisea personal interrumpida injustamente, sino que también invita a una reflexión profunda: ¿están las autoridades chilenas actuando con proporcionalidad y humanidad frente a casos que claramente no representan una amenaza para el país?

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Comunales

Crónica | Entre la lana y el silencio: el conflicto que Tierra del Fuego aún no logra resolver

Crónica | Entre la lana y el silencio: el conflicto que Tierra del Fuego aún no logra resolver

Cada cierto tiempo la historia vuelve a repetirse en los campos de Tierra del Fuego. Al amanecer, un productor recorre sus potreros y encuentra un escenario que nadie quisiera presenciar: ovinos muertos o gravemente heridos tras el ataque de una jauría de perros. Horas más tarde, en otro punto de la provincia, aparecen perros muertos en circunstancias que hacen presumir un envenenamiento. Dos realidades distintas, pero un mismo conflicto que parece no tener fin.

Para quienes viven de la ganadería, cada animal perdido representa meses de trabajo, inversión y esfuerzo. No solo se trata del valor económico de un ovino, sino también del impacto que generan estos ataques sobre la producción y la tranquilidad de quienes desarrollan su actividad en el campo fueguino.

Al mismo tiempo, el hallazgo de perros muertos abre otra arista igualmente preocupante. El uso de venenos, además de constituir una práctica prohibida, puede afectar a otros animales domésticos, a la fauna silvestre e incluso representar un riesgo para las personas. Por ello, cada denuncia despierta inquietud y exige investigaciones que permitan esclarecer lo ocurrido.

En medio de este escenario surge una pregunta que se escucha con frecuencia entre productores, vecinos y organizaciones: ¿quién se hace cargo? La respuesta no es sencilla. El fenómeno involucra materias de tenencia responsable de mascotas, protección de la actividad ganadera, bienestar animal y persecución de eventuales delitos, competencias que recaen en distintas instituciones y que requieren una coordinación permanente.

Mientras tanto, los ataques continúan ocurriendo y el debate se intensifica. Los ganaderos demandan herramientas más eficaces para proteger sus rebaños; las organizaciones animalistas insisten en que la solución pasa por prevenir el abandono, fortalecer la esterilización y fomentar la tenencia responsable; las autoridades, por su parte, reconocen que se trata de una problemática compleja que requiere respuestas integrales y sostenidas en el tiempo.

Tierra del Fuego conoce bien esta realidad. No es un conflicto nuevo ni aislado. Es una situación que reaparece una y otra vez, dejando pérdidas, preocupación y un sentimiento compartido de que las soluciones siguen llegando más lento que el problema.

Porque mientras no exista una estrategia que combine prevención, fiscalización, educación y responsabilidades claramente definidas, el campo fueguino continuará enfrentando una historia que lamentablemente parece escribirse una y otra vez.

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Comunales

Bajo número de inscritos marca el lanzamiento de la 51ª edición del Gran Premio de la Hermandad

Bajo número de inscritos marca el lanzamiento de la 51ª edición del Gran Premio de la Hermandad

El lanzamiento oficial de la 51ª edición del Gran Premio de la Hermandad, realizado el sábado 11 de julio en Porvenir, estuvo marcado por el compromiso de dirigentes, autoridades y antiguos pilotos con el futuro de la tradicional competencia, pero también por la baja cantidad de binomios inscritos tanto en Chile como en Argentina, situación que fue abordada durante la ceremonia.

La actividad reunió a representantes de las entidades organizadoras, autoridades, competidores y aficionados, quienes coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo esta histórica prueba para asegurar su continuidad y mantener vivo uno de los principales patrimonios deportivos de Tierra del Fuego.

El presidente de ADELFA, Cristhofer Moreno, señaló que esta nueva edición marca el inicio de un proceso de recambio generacional dentro de la organización, poniendo especial énfasis en fortalecer los protocolos de seguridad y modernizar la competencia. Asimismo, agradeció el compromiso de pilotos, navegantes y equipos, destacando que son ellos quienes mantienen vigente el Gran Premio de la Hermandad.

Posteriormente, la presidenta de la Automóvil Club de Río Grande (ACRG), Sandra Martínez, valoró el trabajo conjunto que durante más de cinco décadas han desarrollado las instituciones organizadoras de ambos países, reconociendo el esfuerzo de quienes dieron origen a esta tradicional competencia.

En representación del alcalde de Porvenir y del Concejo Municipal, la concejala Marisol Andrade destacó que el Gran Premio trasciende el ámbito deportivo, convirtiéndose en un símbolo de integración entre Chile y Argentina. Además, hizo un llamado a seguir respaldando una competencia que forma parte de la identidad fueguina.

También participó la delegada presidencial provincial de Tierra del Fuego, Margarita Norambuena, quien valoró el trabajo coordinado entre las instituciones públicas y privadas para generar las condiciones que permitan desarrollar una competencia segura y organizada, reafirmando el respaldo al evento.

Uno de los momentos más comentados de la jornada fue la intervención del antiguo piloto Félix España, quien lamentó la escasa presencia de corredores durante el lanzamiento y señaló que el bajo número de inscritos en ambos países representa uno de los principales desafíos para esta edición.

España recordó que el Gran Premio de la Hermandad ha logrado mantenerse vigente durante 51 años gracias al esfuerzo de dirigentes, pilotos, navegantes y voluntarios, por lo que llamó a continuar trabajando unidos para fortalecer la participación y asegurar la continuidad de esta histórica carrera.

Durante la ceremonia también se reconoció que organizar una competencia de esta magnitud resulta cada vez más complejo, debido a las crecientes exigencias logísticas, organizacionales y de seguridad. Sin embargo, los organizadores reafirmaron su compromiso de sacar adelante una nueva edición, destacando que el trabajo conjunto entre Chile y Argentina seguirá siendo la base para proyectar el Gran Premio hacia las futuras generaciones.

Pese al escenario que refleja una menor cantidad de inscritos respecto de años anteriores, los organizadores manifestaron su confianza en que durante los próximos días continúe aumentando el número de binomios, permitiendo que la 51ª edición del Gran Premio de la Hermandad mantenga el espíritu de integración y camaradería que la ha caracterizado por más de medio siglo.

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Comunales

Crónica: ¿Qué nos están diciendo nuestros jóvenes? Una reflexión urgente para Porvenir

¿Qué estamos haciendo mal? Una reflexión necesaria sobre nuestros jóvenes
Por estos días, Porvenir ha debido enfrentar una realidad dolorosa que golpea profundamente a nuestra comunidad. Los recientes acontecimientos vinculados a jóvenes que han tomado decisiones extremas que ponen en riesgo sus propias vidas han generado preocupación, tristeza y una inevitable pregunta que resuena en muchas familias, escuelas y espacios comunitarios: ¿qué estamos haciendo mal?
Más allá de buscar culpables, quizás es momento de detenernos a reflexionar como sociedad. En una comuna pequeña, donde tradicionalmente nos hemos conocido por generaciones y donde las redes familiares siempre fueron un soporte importante, pareciera que algo ha cambiado. Nuestros jóvenes enfrentan hoy desafíos distintos a los que conocieron sus padres y abuelos.
Vivimos en una época donde la conexión digital es permanente, pero muchas veces la comunicación real es escasa. Las redes sociales muestran vidas perfectas, éxitos inmediatos y estándares difíciles de alcanzar. Mientras tanto, muchos adolescentes enfrentan en silencio inseguridades, ansiedad, problemas familiares, dificultades escolares o sentimientos de soledad que pocas veces logran expresar.
Quizás estamos tan ocupados con nuestras rutinas diarias que hemos dejado de escuchar. No escuchar para responder, sino escuchar para comprender. Escuchar cuando un joven cambia de ánimo, cuando se aísla, cuando deja de participar o cuando simplemente pide ayuda de formas que los adultos no siempre sabemos interpretar.
También es válido preguntarnos si hemos generado suficientes espacios seguros para que niños y adolescentes hablen de sus emociones sin temor a ser juzgados. Durante años se enseñó a muchas generaciones a guardar el dolor, a aparentar fortaleza y a resolver los problemas en silencio. Sin embargo, la salud mental requiere conversación, acompañamiento y apoyo oportuno.
Las familias tienen un rol fundamental, pero no pueden cargar solas con esta responsabilidad. La escuela, los clubes deportivos, las organizaciones comunitarias, las instituciones públicas y toda la comunidad deben transformarse en una red de protección. Cada saludo, cada conversación, cada gesto de interés puede marcar una diferencia que muchas veces no alcanzamos a dimensionar.
La pregunta quizás no sea solamente qué estamos haciendo mal, sino qué podemos comenzar a hacer mejor. Dedicar más tiempo a nuestros hijos, interesarnos genuinamente por sus preocupaciones, fortalecer los vínculos familiares, promover actividades comunitarias, hablar abiertamente sobre salud mental y aprender a pedir ayuda cuando sea necesario.
Porvenir siempre se ha caracterizado por ser una comunidad solidaria, capaz de unirse en los momentos difíciles. Hoy el desafío es actuar antes de que el dolor vuelva a tocar una puerta. Porque detrás de cada joven hay una familia, amigos, sueños y una vida valiosa que merece ser acompañada y protegida.
Que estos acontecimientos no nos dejen únicamente tristeza. Que nos impulsen a mirar con más atención, a escuchar con más empatía y a construir una comunidad donde ningún joven sienta que debe enfrentar sus problemas en soledad.

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